Actividades de team building y footgolf: jugar por separado para aprender a ganar juntos
¿QUÉ ES EL TEAM BUILDING?
El término «team building» significa literalmente «creación de equipo» y hace referencia a un conjunto de actividades diseñadas para convertir a un grupo de personas en un equipo más unido, consciente y colaborativo.
A través de experiencias lúdicas, formativas o deportivas, el team building empresarial ayuda a mejorar la confianza mutua, la comunicación entre compañeros y la capacidad de colaborar para alcanzar objetivos comunes.
Hasta aquí nada nuevo, ¿verdad?
Sin embargo, nuestra última experiencia fue ligeramente diferente de las clásicas actividades de equipo. Pasamos un día juntos jugando al footgolf, un deporte original y apasionante que combina algunas reglas del golf con la técnica del fútbol.
¿La particularidad? Aunque participábamos en una actividad de team building, jugamos de forma individual.
Una decisión que, al menos al principio, podría parecer contraria a la corriente dominante. Sin embargo, precisamente esta modalidad nos permitió reflexionar sobre una dinámica que vivimos cada día también en la empresa: cada uno realiza sus propias actividades, pero nadie trabaja realmente solo.

EL FOOTGOLF: UNA EXPERIENCIA DE TRABAJO EN EQUIPO FUERA DE LO CONVENCIONAL
El footgolf se juega en un campo similar al del golf, pero en lugar de palos y pelotas se utiliza un balón de fútbol. El objetivo es completar cada hoyo con el menor número posible de golpes.
Se necesita precisión, concentración, estrategia y capacidad para adaptarse a los obstáculos del campo.
Cada participante tiene su propio balón, su propia puntuación y un objetivo individual que alcanzar. No se juega propiamente en equipo y cada uno es responsable del resultado obtenido.
Sin embargo, durante el partido, nadie se quedó realmente aislado.
Observamos las técnicas de los demás, comparamos las diferentes formas de afrontar el recorrido e intentamos entender cómo mejorar el siguiente golpe. Nos animamos mutuamente, compartimos consejos y, por supuesto, también nos divertimos ante los intentos más inverosímiles.
Aunque jugábamos de forma individual, seguimos influyéndonos y aprendiendo unos de otros.
Y es precisamente ahí donde el footgolf se convirtió en una auténtica actividad de trabajo en equipo.

TAMBIÉN EN LA OFICINA, TODOS TENEMOS NUESTRO PROPIO ESPACIO DE JUEGO
En el día a día laboral, a menudo nos centramos en nuestras actividades, en los plazos y en las tareas que hay que completar. Nos metemos en nuestra «burbuja» y podemos tener la sensación de trabajar solos.
Nos esforzamos al máximo para terminar una tarea, pero en cuanto alcanzamos un objetivo, descubrimos que, mientras tanto, han surgido otros cinco.
En realidad, cada tarea está relacionada con el trabajo de otras personas.
Quienes se encargan de subir los productos a las plataformas de venta permiten que el departamento comercial los venda en línea. El departamento de compras selecciona los productos con los que posteriormente trabajarán los departamentos de marketing, ventas y logística. Los responsables toman decisiones importantes, coordinan las actividades y asumen responsabilidades que contribuyen al crecimiento de toda la empresa.
Cada uno tiene su propio papel, su propio terreno de juego y su propio objetivo que alcanzar. Sin embargo, el resultado final depende del conjunto de actividades llevadas a cabo por todas las personas implicadas.
Somos como una cadena: cada eslabón tiene una función específica, pero es la unión entre los eslabones lo que la hace realmente sólida.
OBSERVAR EL TRABAJO DE LOS DEMÁS PARA MEJORAR EL PROPIO
Durante el footgolf, observamos a los demás jugadores para entender qué postura adoptar, cuánta fuerza aplicar al balón o qué trayectoria elegir.
No lo hicimos para juzgar, sino para aprender.
Esa misma actitud se puede aplicar también en el trabajo.
Unos días antes de nuestra jornada de team building, una compañera me preguntó quién se encargaba de subir las instrucciones a la página web. Su pregunta surgió de la necesidad de adaptar algunos documentos a una nueva normativa relativa a los electrodomésticos recargables con baterías.
Al hablar con ella y con el departamento de compras, tuve la oportunidad de observar más de cerca el proceso que se seguía para actualizar las instrucciones de los productos. Comprender mejor sus necesidades y su método de trabajo me permitió ampliar mi perspectiva e identificar también una posible solución para mejorar el proceso.
En cierto sentido, ocurrió exactamente lo mismo que experimentamos durante el footgolf: observé la forma de trabajar de los demás, comprendí mejor sus dificultades y utilicé esa información para mejorar también mi propia aportación.
La colaboración entre compañeros suele surgir precisamente de estos momentos de intercambio.
Cuando conocemos mejor las actividades de los demás departamentos, somos capaces de comprender las consecuencias de nuestras decisiones, prevenir posibles problemas y trabajar de forma más eficiente.
EL TRABAJO EN EQUIPO TAMBIÉN SIGNIFICA APRENDER DE LOS DEMÁS
En el juego observamos las técnicas de los demás porque queremos sumar más puntos, mejorar nuestro rendimiento y, por supuesto, ganar.
Esa misma energía debería acompañarnos también en la oficina.
No se trata de convertir el trabajo en una competición individual, sino de mantener vivo el deseo de hacerlo mejor, la curiosidad por lo que ocurre en otros departamentos y la humildad de aprender de las personas que trabajan a nuestro lado.
Un equipo eficaz no está formado por personas que realizan todas las mismas actividades. Al contrario, está compuesto por profesionales con capacidades, responsabilidades y puntos de vista diferentes, capaces de poner sus competencias al servicio de un objetivo común.
Para construir un buen trabajo en equipo se necesita:
escucha y comunicación;
confianza mutua;
comprensión de las funciones;
intercambio de información;
disposición al diálogo;
conciencia del impacto que tiene nuestro trabajo en los demás.
Las actividades de team building empresarial son importantes precisamente porque nos ayudan a redescubrir estas dinámicas fuera de la rutina diaria.
UNA JORNADA DE DEPORTE, INTERCAMBIO Y COMPARTIR
Nuestra actividad de team building no consistió en «formar equipo» en el sentido más clásico, es decir, enfrentarnos todos juntos a un rival común en una competición.
Fue algo diferente.
El footgolf nos demostró que es posible jugar de forma individual y, al mismo tiempo, sentirse parte de un grupo. Cada uno recorrió su propio recorrido, pero sin dejar de observar a los demás, de compararse con ellos y de compartir la experiencia.
Exactamente igual que ocurre en la empresa.
Cada día, cada uno de nosotros asume sus responsabilidades, toma decisiones e intenta alcanzar sus objetivos. Pero el resultado de nuestro trabajo solo adquiere un valor mayor cuando se vincula al de los demás.
El verdadero mensaje de esta jornada es, por tanto, sencillo: incluso cuando nos parece que jugamos solos, solo podemos ganar de verdad si aprendemos a observarnos, comprendernos y mejorar juntos.
Porque detrás de cada resultado individual siempre hay un equipo que contribuye a hacerlo posible.
































